viernes, 19 de febrero de 2010

Cruel desencuentro

En el silencio más atroz de aquel abrazo, logro sentir aquella dulce indiferencia, ya no te importa ni saber si a un respiro, si a la hora de la cena yo converso con los cubiertos y la pizza. En el último aroma de tus brazos, funesto rumor a fresca despedida, tembló de pena y de ambición la nota adversa en la que tu nombre se descuelga por mis labios.

Tú llegaste desde aquella realidad desdibujada, en la que tiene sentido una ilusión hojalatera, una verdad color de tu piel bronceada, un paseo de tu cuello a tus costillas y un puñado de sueños dormidos en la habitación de una ciudad ajena y vasos llenos de nostalgia pasajera. Si tan sólo los cuerpos se enredaran, si tan sólo quedara espacio para una foto en tu billetera... si tan sólo quisieras...