
Para no oír me cerré la boca y puse ataduras a mis manos. Así fue que deje fracturados mis oídos, por eso no escuché lo poquito que valgo, lo por debajo que me encuentro de otros... Personas, personajes y valientes semidioses inflexibles con aires de justicia, tocaron campanas el día de mi suerte. En medio de un circo burlón que alimento, parezco el trapecista que ya no tiene las redes de tus brazos.
Sobre los vidrios molidos de tu ausencia camino todas las noches. Le doy de cenar al recuerdo de tus besos con la cuchara de los malos días. Trato de encontrar noticias tuyas en la maraña de pixeles que dibuja mi monitor cuando el cliente de mensajería instantánea anuncia con su voz metódica y descorazonada que estás en línea. Como si jugara con el talento de un acróbata suicida pongo a la venta tu perfume, dos canciones que prometiste cantarme y una carta llena de melancolía.




habe mucho que leí este post... y en estos días en que encuentro un momento para recorrer los blogs que me gustan, vuelvo a leerte =)
ResponderEliminaren la inmediatez del final todo se ve oscuro, surgen muchas preguntas, y quedamos desorientados... impactados, sin hacer otra cosa más que pensar y sentir a esa persona que de a poco se va convirtiendo en pasado...
y después tal vez un juicio interior nos deja mudos por largo rato...
pero creo que con el tiempo que pasó ya te encontrarás mejor que en esos días... al menos eso espero :)
(y vaya yo a saber cuando leerás este comentario jaja)
Beso nico!
Que andes de maravillas eh! =)
Adiooo